I
No me sorpendi al verle. Quizás porque la conocí en mis sueños. Quizás porque cada día y en secreto, lo había anhelado. En su piel, bendecida por la caricia de mil soles, destellaban pequeños lagos de sal, mientras su pecho subía y bajaba en agitado compás. Bajo el tosco pañuelo, largos cabellos luchaban por ser liberados para fundirse a los vientos.
Sólo en el fondo de sus ojos altivos podía advertirse un atisbo de temor.
Huía y no me costó imaginar los motivos. Una mala cosecha. Animales que enferman y mueren. El saqueo constante en pos de las arcas nobles o reales. O sencillamente, el agobio de una existencia insoportable, bastan para convertir a hombres y mujeres en las más peligrosas de las bestias.
Captura. Dolor. Expiración. Redención. Y las manos que hasta entonces portaron herramientas de digno trabajo, ciñen sus dedos en brutales armas. Y los dioses hasta ese entonces benévolos, son monstruos ansiosos de sangre.
Sangre de seres diferentes.
Sangre de corazones libres.
Muchos años habían pasado desde el ataque que se llevó a los míos. Víctimas de la barbarie, me dijeron. Como si fuese exclusiva de un solo bando. Como si ambos no esgrimiesen idéntica nobleza en sus causas e infamia en sus acciones.
Estoy solo, desde entonces. No deseo mitigar mi pena, ni el rencor ante los dispensarios del dolor.
Yo los venzo con mi trabajo. Y mi sudor se esparce en la mesa de cada hogar y se multiplica en sonrisas satisfechas. Y se burla de la muerte desairada.
Porque mis manos, toscas y torpes, amasan pan.
Porque mis manos, toscas y torpes, amasan vida.
- ¡ Aquí ! ¡ ven aquí ! - grité con todas mis fuerzas.
No dudó. El canto de la pradera en flor cobró vida entre sus brazos y pies descalzos cuando vino hacia mi.
Rápidamente cerré la pesada puerta y aseguré las ventanas. Tan solo un instante después, se oyó el rugido feroz de la multitud.
Curiosamente, no había temor en su semblante. En una extraña lengua, dijo algunas palabras.
Luego, fijó sus ojos en mi.
II
Magia. Magia gitana. Y los abismos absorbieron mi Ser. Y bebí con avidez de las sombras infinitas. Un hilo de luz, irrumpió luego y fértiles prados brotaron a mi alrededor. Magia. Magia gitana. Hebras de cristal descendieron desde los cielos para lavar mis heridas, extirpando la cáscara vacía del hombre del ayer. Horizontes infinitos se abrieron ante mis ojos y en mi alma renació la dicha.
Reí entonces, al tiempo que mi risa, esparcida a los cuatro vientos devoraba soles, mares y cielos. Magia. Magia gitana. Y en los arroyos de aguas de diamantes, vertí el sonido de mi voz. Y dulces melodías de tiempos remotos y felices brotaron así de mis labios. Y ardía la vida bajo mis pies. Y marché junto a los vientos, incansable, ciego y sordo. Y en el seno de la madre - tierra, ya extenuado, finalmente reposé.
Magia, magia gitana.
Magia de mares, soles y cielos
Magia de estrellas infinitas.
Magia de hombre feliz.
Más allá de los abismos, el aroma de una piel, aturdía los sentidos. Y la noche sin estrellas, danzaba entre los rayos del atardecer.Una flor silvestre, se abrió luego ante mis ojos. Y sus pétalos de fuego y de miel, recibieron mi agotado corazón.
III
Magia. Magia de hombre noble. Y las aguas apacibles absorvieron mi Ser. Leguas de fuego rodearon luego mi cuerpo sin dañarlo. Porque eran llamas de paz. Porque eran llamas de vida. Y en el centro de las mismas, un viejo árbol extendía sus ramas vacías hacia las estrellas. Rayos impiadosos tallaban surcos en su tronco, mas sin lograr derribarlo. Y la caricia del viento, aliviaba sus heridas. Y las aves anidaron en sus ramas obsequiándole su canto.
Magia. Magia de hombre noble ¿ Como no caer rendida ante su magia ? ¿ Como no verter una lágrima por su tristeza? ¿ Como negar el soplo de mis labios para cerrar las grietas de su agotado corazón?
Yo seré tu risa hombre noble. Seré brisa, horizonte y rocío. Seré un sol que disperse de ti toda bruma y la estrella que ha de guiar tus pasos. De fuego será mi piel y de agua pura mis labios y para velar tu sueño, rayo de luna he de ser.
Magia. Magia de hombre de paz. Magia de hombre de hombre noble.
¿ Como rechazar su amor ?
IV
No hubo palabras entre ellos. Habían hablado ya sus almas. Amparados por las sombras de la noche, abandonaron la villa y la hermana - luna, que cuida de los amantes, les demarcó el sendero.
Él cambió dar vida por recibirla. Ella encontró a un Ser digno de su amor. Huelga decir que son felices ahora.
Y la mas feliz soy yo.
Pues el roce de sus cuerpos arrullan mi sueño y el sonido de sus pasos, deleitan mi despertar. Dulce canción para mi son sus voces y al compás de sus corazones, fluye la savia en mi cuerpo.
Madre - tierra, ellos me llaman y no mienten.
Pues mis hijos, yo los siento.